Gracias San Bielsa por favor concedido
Por María Ignacia Rocha
Y al final clasificó Chilito. Todos a las calles felices y contentos. Hasta los mismos políticos se suben al carro de la victoria de este triunfo de carácter épico para nuestro alicaído futbol.
El último gran recuerdo que tenemos de nuestra Selección era aquella donde estaba la dupla "Za-Sa" comandada por nuestros próceres futbolísticos: Iván Zamorano y Marcelo Salas. Tiempos en donde Chile le ganaba a Inglaterra en el mismísimo Wembley el 11 de febrero de 1998 ad portas al Mundial de Francia de ese año.
Pasaron más de 11 años en donde no se lograba alguna buena actuación de nuestro equipo o una presentación decente o, si nos ponemos más conformistas, simplemente llegar a un Mundial.
Al parecer el paso de los años a nuestro futbol le hacen bien porque después de España 82, siguió Francia 98 y ahora Sudáfrica 2010; sin contar los mundiales a los que fuimos invitados y obviamente el que realizamos en nuestra propia casa.
Sobra el fanatismo cuando se trata de logros, pero cuando no, es cuando sobran los críticos y los que se creen directores técnicos en potencia; pero nadie tiene la disciplina y la perseverancia que ha tenido Bielsa con Chile. Un argentino que siempre tuvo la mentalidad de ordenar, atacar y, por ende, la ley de la disciplina prima en su trabajo.
Ningún chileno ha logrado lo que ha hecho este "Loco" . Ni el "Guatón" Santibáñez para España '82, ni el "Pelao" Acosta para Francia '98; nadie. Bielsa ordenó y paqueó a un equipo que eran puros payasos. A tal punto que parte de estos se lanzaban mermelada en los comedores de aquel trágico hotel venezolano; francamente para no creerlo.
Lo charcha de todo esto que tuvo que venir un argentino a enseñarnos cómo jugar bien a la pelota y que, si a eso le sumamos clase y disciplina, todo se puede en esta vida.
Después de estas reflexiones es imposible no cuestionarse esta especie de adulación que se le ha hecho a este hoy en día amado argentino, tanto así, como para hasta proclamarlo popularmente como posible candidato a la canonización, hecho cuestionable para muchos pero justificable para otros.
Lo único que no dudo, es que si este místico personaje logra posicionarnos mundialmente en esta jungla futbolística, es por que realmente merece las velas prendidas, y las miles de mandas hechas.
Y aunque parezca un poco exagerada esta idolatría, juro que si triunfamos el año próximo, gritaré con todas mis fuerzas: "¡Gracias San Bielsa, por el favor concedido!"
