La Feria y resistencia del Barón

Por Felipe Vargas

Un pendón blanco, colgado entre postes del alumbrado público, daba cuenta al caminante de lo que ocurría en el paseo del Mirador durante esa jornada sabatina. Con marcador azul se indicaba la colaboración de la botillería local, minimarkets y almacenes aledaños, y en negro, escritos los nombres de los centros culturales organizadores de la iniciativa. La llamada Feria Multidisciplinaria del cerro Barón se llevó a cabo el sábado recién pasado, congregando a vecinos, visitantes y pobladores de los distintos cerros de la ciudad.

A lo largo del paseo, stands con muestras de artesanía, chocolatería casera e incluso algo de literatura autogestionada, abrían sus puertas a los clientes y curiosos que, paseando, se encontraron con esta inusual manifestación cultural. Y si por alguna razón el hambre acechaba, haciendo peligrar a la clientela que a esas alturas pedía un plato de comida; a un costado del mirador, con vista a la playa, al muelle, y al nuevo monstruo colosal que se está construyendo sobre los cimientos del antiguo Persa Barón, la fritanguería La Vasquina esperaba con mesas y sillas, dispuestas a saciar el apetito de los improvisados comensales, con un buen plato de pescado frito con arroz.

Paseando entre los puestos, preguntando de qué se trataba toda esta puesta en escena, llegamos a conversar con el hombre encargado del evento. Un tipo pequeño, pelo negro algo desordenado, llevaba una polera desgastada y pantalones de mezclilla con manchas de pintura. Desde el primer momento nos acogió y nos hizo un recorrido por las instalaciones, mientras conversábamos y nos explicaba en qué consistía el asunto.

Bajando por las escaleras de caracol, llegamos a la cocina improvisada, donde se freía el pescado y se preparaban los platos que eran llevados a la mesa cuando los clientes ordenaban. Siempre ocupado, nuestro interlocutor y anfitrión nos contaba el por qué de tanto aparato. Para nuestros ignorantes oídos explicó que se trataba de una actividad dentro del marco del Forum Universal de las Culturas. Nos quedamos mirando con un gran signo de interrogación, el que fue adivinado por el hombre, y nos pasó unos folletos, para entender.

El Forum de las Culturas es un evento internacional, que se realiza cada tres años, y dura entre tres y cinco meses. Cada edición es celebrada en un lugar distinto, siendo Barcelona la ciudad inaugural el 2004, seguido por Monterrey (México) tres años después. Y, para nuestra sorpresa, la ciudad elegida para el evento, que se llevará a cabo el próximo año, es nuestro querido Valparaíso. Trabajando bajo los conceptos de Identidad, Cultura de la Paz y Diversidad Cultural, distintas organizaciones se hacen presentes desde ahora para que, durante los meses de enero, febrero y marzo, el Forum se lleve a cabo y seamos una ciudad insigne para el país y el mundo entero.

Llevando un plato en cada mano, volvemos con nuestro guía a la superficie y al bullicio del mirador. Un jazzista daba la nota al ambiente, con música en vivo, y más tarde con algo envasado. Los comensales estaban ansiosos por tener su orden en la mesa. Un pequeño respiro nos permitió hablar más cómodamente con él. Le preguntamos sobre la actividad, sobre los barquitos en miniatura y otras cosas. Se trata del Centro Cultural Amigos de la Plaza Balzac, ubicado a un costado del antiguo hospital ferroviario del cerro. Una puerta abierta espera al visitante durante las horas del día mientras se avisa una gran amalgama de actividades que se llevarán a cabo en la ciudad. Una muestra de arte reciclado, conocido como el Museo de Ecomodelismo, recrea a escala y fidedignamente barcos insignes como la Corbeta Esmeralda, el USS Ronald Reagan o incluso, la ardua labor de un barco Tiburonero.

El centro cultural existe y resiste desde hace unos años, a pasos del mirador barón. Con actividades y concursos, como el llamado a crear la Bandera del Cerro llevado a cabo el pasado mes, instan a los vecinos a participar, a hacer suya la cultura y a tomar las riendas en la ciudad. La Feria Multidisciplinaria es una más de las actividades generadas a partir del centro, buscando unir a los habitantes del puerto. Incluso es más; este lugar funciona sin recursos por parte del gobierno, ni de ninguna institución gubernamental o privada, haciendo de la autogestión su medio y subsistencia.

Por desgracia, las fuerzas ciudadanas no siempre pueden mantenerse a flote. El sitio donde está emplazado el centro cultural fue vendido por la institución dueña del Hospital Ferroviario Barón. Esto significa que hoy, el desalojo será inminente, sin posibilidad de reclamos ni nada. Elevaron una carta petitoria, para poder quedarse en el lugar hasta encontrar otra sede para mantenerse en funcionamiento pero aún no reciben respuesta.

Dimos una última vuelta por los puestos, probando uno de los alfajores, algunos chocolates y viendo los aros, collares y peluches hechos a mano por los integrantes de los centros culturales participantes, y nos despedimos de nuestro singular interlocutor, con un caluroso apretón de manos y una promesa de visitar más adelante.

La Feria seguía en pie mientras caminábamos por av. Portales, volviendo la mirada de vez en cuando, mudos, pensando en la historia de este pedazo de cerro que por poco pasa desapercibido.

<P>La Feria y resistencia del Barón</P>
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