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Un grande entre pequeños

Para el 2011 pretenden aumentar los niveles de producción a 7.000 toneladas de mineral al mes

 Hasta la fecha, las medidas impuestas por el Ministerio de Minería y otros entes fiscalizadores, por regularizar la situación de ilegalidad e inseguridad de la pequeña minería en Chile ha sido bastante ardua. Es que fiscalizar a un poco más de 7.000 faenas no es sencillo, si pensamos que la dotación de profesionales en el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) no era suficiente para el 2010 este año afortunadamente se integraron 27 personas al servicio y a esto, sumemos que la porfía de los mineros artesanos es muy alta. En efecto, una de las características negativas en algunos propietarios de pequeñas faenas es su testarudez al abrir una y otra vez un yacimiento cerrado por Sernageomin. En ocasiones, los profesionales de la entidad debieron sancionar tres veces una sola mina para resguardar la vida de los trabajadores, que trabajaban en situaciones bastantes precarias y sin derechos laborales.

Pero dentro de este panorama bastante negativo, existen mineras en el rubro de la pequeña extracción que cumplen con todos los requerimientos legales para operar. Específicamente en la Región de Antofagasta al menos 27 productores mineros tienen sus documentos al día y están conscientes de su responsabilidad como empleador para mantener la seguridad en sus faenas. De ellos destaca una en particular, que a pesar de ser pequeña tiene aires de la gran minería.

EJEMPLO MINERO

Específicamente estamos hablando de Elenita II, perteneciente al Holding Quimurco y a la familia Céspedes desde los años 60. Está ubicada en la Segunda Región, a 148 kilómetros al noreste de Antofagasta, muy cerca de Baquedano, y al igual que otras de las tantas faenas mineras existentes en la región es  subterránea y extrae cobre, pero tiene una diferencia notable: en ella nada es al azar y la seguridad lo es todo. En los principales sectores del yacimiento hay cámaras que se monitorean desde un computador o celular en cualquier parte del mundo para vigilar el buen procedimiento de los trabajadores en la mina y que éstos tengan sus implementos de seguridad. Innovación tecnológica en una faena considerada dentro del rubro de la pequeña extracción como un gran ejemplo a seguir.

Así lo ha determinado el Consejo Nacional de Producción Limpia (CPL), que a través del secretario ejecutivo regional, Norman Velásquez, ha señalado a Elenita II como una empresa pionera, que respeta la normativa y que avanza más allá de sí para sumarse a los nuevos desafíos de la actividad, sujeta a los requerimientos internacionales, en donde se demandan cada vez más firmas comprometidas con el medio ambiente, su entorno y los trabajadores. Es más, Norman Velásquez recalca que la empresa cumple con lo establecido en 2006, en un Acuerdo de Producción Limpia (APL), que se firmó con todo el sector minero del país, para incorporar la iniciativa a sus procesos . Precisamente, luego del accidente en la mina San José, CPL realizó un informe para determinar las condiciones  generales de las pequeñas faenas y la mina Elenita II fue la única que destacó por su equilibrio entre productividad y seguridad. Una noticia que impactó en el sector, menos en el dueño y gerente general del yacimiento, Luis Céspedes, quien hace diez años viene liderando el desarrollo productivo de Elenita II. Es que desde los inicios de la mina en los años 60 donde se explotaban alrededor de  100 toneladas de cobre por mes los esfuerzos del equipo y gerente general han sido arduos. Cuando asumí la explotación en septiembre de 1999, estudié la forma de explotarla profesionalmente. Para eso contraté a los profesionales pertinentes: topógrafo, ingeniero en mina y geólogo, eso me permitió mejorar los trabajos y efectuar nuevos avances mejorando los niveles de explotación. Así logramos aumentar el nivel de producción paulatinamente hasta llegar a las cinco mil toneladas de cobre al mes , recalcó Luis Céspedes.

TRABAJO METÓDICO

En efecto, además de invertir en mano de obra calificada, también mejoraron las estructuras al interior del yacimiento. Así destacan las dos chimeneas de  ventilación y evacuación, además de un estricto control al ingreso de la faena: por medio de un tablero en la entrada de la mina se puede saber con exactitud  cuántos trabajadores están en el interior del yacimiento. Pero eso no es todo, al igual que las grandes empresas mineras del país, Elenita II tiene un refugio con capacidad para cuatro personas. En caso de algún accidente, los trabajadores tienen al alcance un citófono para mantener la comunicación con las personas de arriba y otros implementos de sobrevivencia: agua, oxígeno, víveres, lámparas, botiquín, velas, platos, abrigos, frazadas, entre otros. Medidas que muestran claramente porque Elenita II es mencionada como el gran ejemplo dentro de la pequeña minería. Y sin duda alguna, los propietarios del yacimiento se han destacado entre sus pares por respetar y cumplir la legislación chilena e ir más allá de sus obligaciones legales. Para la empresa, es trascendental transmitir  a los trabajadores la importancia del autocuidado por medio de capacitaciones y charlas motivacionales, porque de nada sirve que se les proporcionen las condiciones e implementos de seguridad, si los mineros no son capaces de cuidarse.

Y para seguir la premisa de Elenita II: La seguridad no está por sobre la productividad , el gerente general, Luis Céspedes, junto a su equipo de colaboradores decidieron realizar simulacros de rescate minero con bomberos especializados de la comuna de Sierra Gorda en la Segunda Región.

De esta manera, se ha instruido a los 34 trabajadores de la mina con  conocimientos de primeros auxilios, rescate en piques o ductos de emergencia con cuerdas. Otra innovación que da cuenta del compromiso de Elenita II con  sus mineros ¿pero qué le depara el futuro al yacimiento?

FUTURO DEL YACIMIENTO

Actualmente, las labores de la faena alcanzan los tres kilómetros y su profundidad llega a los 120 metros aproximadamente, pero quedan aún vetas por explorar y explotar. Así lo determinó el gerente de operaciones, Patricio Céspedes, la mina cuenta con importante potencial minero y una cantidad no menor de recursos medidos que nos permite trabajar con cierta tranquilidad en un horizonte de mediano plazo.

Efectivamente, el gran ejemplo minero tiene planificado al menos cinco años más de explotación y de paso: enseñanzas al resto de los pequeños empresarios mineros, quienes pueden aprender de los dueños de Elenita II para regularizar sus papeles y operar legalmente.

Porque no basta con que Luis Céspedes y su equipo de trabajo sean los únicos responsables en la pequeña minería, todos los propietarios y mineros del rubro deben comprender sus roles para hacer éste sector seguro.

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