Fieles tuvieron reencuentro con la Virgen

Más de 70 mil personas en la explanada del templo de La Tirana celebraron a la Virgen del Carmen en la Eucaristía de Víspera.

Proclamando la alegría de retornar hasta el Santuario, tras un año de ausencia, el obispo de Iquique, monseñor Marco Órdenes, inició la Homilía de Vísperas de la Fiesta de la Virgen del Carmen de La  Tirana ante más de 70 mil fieles que llegaron hasta la explanada del santuario.
La ceremonia religiosa, que partió con el saludo del rector del Santuario Franklin Luza y las palabras del obispo de Concepción Ricardo Ezatti, contó con una connotación mayor de fe y devoción luego que el año pasado se suspendiera como medida preventiva por la Influenza Humana.
Esto  lo reflejó el monseñor Marco Órdenes en su mensaje, indicando que "llegamos después del dolor vivido el año pasado con la ausencia de esta fiesta que graba el alma y la historia de nuestra tierra. Sí, fuimos convocados por la tristeza, pero ésta no nos venció".
El obispo destacó la presencia con que cuenta la Virgen del Carmen en la cultura nortina y como su imagen está arraigada dentro de la comunidad.
Asimismo, reflexionó sobre el amor fraterno y maternal, el cual es capaz de superar cualquier dolor y desafío. Puso como ejemplo cuando el evangelio muestra a la Madre a los pies del Cristo Crucificado.
Destacó también la presencia de la Virgen del Carmen como guía del desarrollo nacional, anunciando "desde este Santuario de la fe, escucha Chile, aquí tienes a tu madre".
Replicó esta última frase, llamando a que la Madre "con sus brazos generosos te invita a salir del egoísmo para que vivas en la generosidad de una solidaridad que reclama más justicia y equidad".
Finalmente anunció el dolor que tiene la Virgen del Carmen por el sufrimiento que viven nuestros compatriotas azotados por el terremoto del 27 de febrero pasado y reflexionó  nuevamente sobre el amor y la solidaridad, indicando que "hijo aquí tienes a tu madre y nosotros en el corazón de esta plaza, sellando una vez más el pacto de amor con ella, volvemos a decirle Madre, aquí tienes a tus hijos".
Luego de ello, siguieron los ritos y las peticiones especiales, las cuales fueron realizadas por representantes de distintos sectores sociales. Finalmente, una estrella, como guía del camino, atravesó la explanada para ser puesta sobre una gigantesca bandera chilena que coronaba el frontis del templo pampino.

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